
Cogió su cámara y se marchó, dejó grandes bolsas de basura llenas de ilusiones, de falsas emociones, de proyectos sin proyección y algún momento especial que olvidó por necesidad. Después de recorrer durante años un largo camino que nunca le llevó a ningún sitio en concreto; de la anchura de un zapato y lleno de trampas muy discretas, un camino bordeado por dos acantilados de esos que al asomarse tu estómago intenta salir corriendo arrastrando las rodillas en su huida. Donde nunca puedes sentarte a descansar y admirar el paisaje recorrido porque no hay espacio para plantar la silla ni para girarse a mirar, agotado y agobiado muchas veces pensaba estar equivocado, no era agradable viajar solo ya que nadie mas cabía, además temía que le empujaran y le echaran al precipicio, y así fue cogiendo cada vez la via mas estrecha y alta(ahora sigo)